Carta de presentación
Hay proyectos que nacen de una idea y otros que nacen de una conexión, de unos valores compartidos y de la certeza de que, aunque no sepas exactamente cómo hacerlo, sabes con quién quieres hacerlo.
Nuestro centro nació así.
Somos Ariadna Juárez y Soraya Parrado, y en 2023 decidimos embarcarnos en una aventura que, hasta ese momento, ninguna de las dos se había planteado emprender a corto plazo.
Llevábamos un año trabajando juntas en una sala en otro centro y, sinceramente, todo iba muy bien. Estábamos cómodas, disfrutábamos de nuestro trabajo y ninguna sentía la necesidad de dar un paso más. Hasta que, un día, a través de una paciente, llegó a nosotras una propuesta para conocer un local.
Fuimos a verlo… y, cuando salimos de allí, ya no supimos cómo decir que no.
Nos sentamos a comer juntas, hablamos de lo que queríamos, de lo que no queríamos y de cómo imaginábamos aquel lugar. Y nos dimos cuenta de algo muy importante: quizá no sabíamos cómo íbamos a hacerlo, pero las dos teníamos muy claro por qué queríamos hacerlo.
Compartíamos los mismos valores personales y profesionales. Queríamos crear un espacio en el que cada persona que cruzara la puerta sintiera que estaba en buenas manos. Un lugar donde pudiera cuidarse, sentirse escuchada y encontrar profesionales que miraran por ella de una manera cercana y humana.
Queríamos un espacio para cuidar el cuerpo en todas sus dimensiones, pero también un lugar donde uno pudiera sentirse tranquilo, acompañado y, de alguna manera, como en casa.
Y así empezó todo.
Durante dos meses compaginamos nuestros trabajos y nuestra vida personal con una faceta que jamás pensamos que tendríamos: la de obreras. Pusimos techo, paredes y suelo. Pintamos, construimos, desmontamos y volvimos a montar. Trabajamos muchísimo, tuvimos momentos fáciles y otros no tanto, pero cada decisión tenía un propósito: conseguir que aquel espacio transmitiera la calidez, tranquilidad y cercanía que queríamos ofrecer.
Y mientras construíamos las paredes, también empezamos a construir algo todavía más importante: nuestra familia profesional.
Decidimos contactar con personas que apreciábamos, profesionales en los que confiábamos y que sabíamos que compartían nuestra manera de entender el trabajo y el cuidado de las personas. Así llegaron Arnau, fisioterapeuta, y María, nutricionista PNI, dos de las primeras personas que creyeron en este proyecto y que nos ayudaron a darle forma.
Desde entonces han pasado tres años y muchas cosas han cambiado.
"Quizá no sabíamos cómo íbamos a hacerlo, pero las dos teníamos muy claro por qué queríamos hacerlo."
Hemos crecido, hemos aprendido y hemos tenido la suerte de compartir camino con grandes profesionales que han dejado su huella, su conocimiento y su granito de arena en este proyecto. Algunos emprendieron nuevos caminos y otros decidieron quedarse a nuestro lado para seguir creciendo juntos.
Hoy forman parte de esta familia profesional personas como Paqui, nuestra enfermera estética; Alba, especialista en la mirada; Irene, nuestra podóloga; entre muchos otros profesionales que han contribuido y siguen contribuyendo a que este proyecto sea lo que es.
Porque para nosotras, este centro nunca ha sido solamente un lugar donde ofrecer tratamientos.
Es un proyecto construido con mucho esfuerzo, pero sobre todo con mucho cariño, confianza y pasión por nuestro trabajo.
Un lugar donde diferentes disciplinas se unen para acompañarte en el cuidado de tu cuerpo y de tu bienestar: estética, enfermería estética, nutrición, osteopatía, fisioterapia, podología y otros servicios pensados para ofrecerte una atención cercana, profesional y personalizada.
Seguimos creciendo con la misma ilusión del primer día y con un objetivo muy claro: ofrecerte siempre el mejor servicio, rodearnos de grandes profesionales y conseguir que cada persona que nos visita se sienta escuchada, cuidada y acompañada.
Gracias a todas las personas que habéis confiado en nosotras desde el principio, a quienes habéis ido llegando por el camino y a quienes todavía estáis por llegar.
Porque este lugar empezó siendo un sueño de dos, pero con el tiempo se ha convertido en algo mucho más grande.
Se ha convertido en una familia.
Y nos encantará que, cuando cruces nuestras puertas, tú también sientas que has llegado un poquito a casa.
Te esperamos en Castelldefels para cuidarte como a cualquiera de nuestra familia.